Articulos / La parte más difícil de la estabilización, el empalme con el crecimiento
Por Jorge Vasconcelos
En términos objetivos, el balance de los primeros dos años de gestión de Javier Milei se sintetiza en el hecho que, para la segunda mitad del mandato, la agenda económica está pasando a depender centralmente de las iniciativas que adopte el propio gobierno. Esto marca una gran diferencia con las dos gestiones anteriores, que tuvieron que adoptar diversas medidas obligadas por las circunstancias, buscando evitar “males mayores”. El oficialismo logró buenos resultados en las legislativas de octubre sin haber apelado a alguna de las variantes de “plan platita”, por lo que la segunda parte del mandato se está iniciando sin algunos de los apremios que tenían Alberto Fernández a fin de 2021 y Mauricio Macri a fin de 2017. Aun con esas ventajas, la aspiración de lograr crecimiento sostenido por varios años conlleva una enorme responsabilidad. Vale citar a Dornbusch en este sentido: “el aspecto más difícil de la estabilización es la transición hacia el crecimiento”. Y es una cita relevante aun cuando la confianza en el gobierno según las mediciones de la UTDT esté hoy en niveles muy confortables. Si uno trata de imaginar el ambiente pre-electoral de mediados de 2027, enseguida aparecen dos cuestiones críticas: al gobierno no le conviene llegar a ese momento con reservas netas negativas, por lo que tiene que remontar un rojo del orden de los 15,0 mil millones de dólares; siendo que el otro punto es el del empleo privado formal, que ha caído 2,8 % en los últimos dos años, ya que los sectores más dinámicos no han logrado compensar la débil performance de industria, construcción y comercio. Para pasar a terreno positivo en la dinámica del empleo, en un escenario en el que también deberían acumularse reservas a buen ritmo, no alcanza con la reforma laboral y la tributaria. Por eso es que seguimos considerando el actual esquema monetario-cambiario como de transición.
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