Revista Novedades / En la cuenta regresiva
Jorge Vasconcelos
Con reservas netas en el Banco Central del orden de los 3,5 mil millones de dólares (sin computar DEG) y compromisos externos públicos y privados del orden de los 6,7 mil millones hasta fin de marzo, las semanas de transición entre el 2021 y el 2022 han sido un calvario para las empresas que necesitan adquirir y pagar productos importados, con un prorrateo de divisas cada vez más selectivo por parte del Banco Central. Esto, pese a que las exportaciones de trigo y soja vienen a buen ritmo, empujadas por el volumen de la cosecha en el primer caso y por el repunte de los precios internacionales (10 % en dos semanas) en el segundo. No obstante, la falta de insumos y piezas ya estaría afectando al nivel de actividad, luego del amesetamiento de los meses previos, y también a la inflación, por el impacto de la escasez sobre los precios. Esta precariedad en el arranque del 2022 confirma la percepción de dos escenarios muy diferenciados, según se llegue o no a un acuerdo con el FMI en el transcurso de este primer trimestre, aunque el bosquejo de una economía bajo el “paraguas” del Fondo esté lejos de ser una panacea.
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